El Instituto para la Misión e Iglesia global se empeña por el análisis objetivo de la historia misionera y en profundizar capitulos importantes de la misma.
El término "misión" es un concepto malentendido y manchado por la historia. En gran parte debido a la estrecha relación histórica entre la misión católica, la conquista y la fase posterior de la colonia.
La misión cristiana ha emprendido, a pesar del peso histórico de la simbiosis mencionada, nuevos caminos en su proceder. La reflexión crítica del hacer misionero, ciertamente motivada por testigos externos -pero más aún impulsada por el propio evangelio y sus raíces-, ha posibilitado el ponerse en marcha con nuevas concepciones.
Ejemplos de nuevas perspectivas misioneras, ya dadas en el tiempo moderno temprano, se muestran en las reacciones de los religiosos españoles dominicanos Bartolomé de Las Casas y Francisco de Vitoria (de la escuela de Salamanca y en su tiempo personlidades importantes), en relación a las misiones españolas en Latinoamérica. La tesis central de Bartolome de las Casas en ese contexto refleja otro espíritu, esa tesis puede ser resumida en el siguiente postulado: sólo se tiene permitido un camino y una forma para mostrarle al ser humano la religión verdadera, "a saber por medio de la convicción de la razón a través de argumentos fundados y por medio de la suave atracción y del suave alentar de la voluntad (intellectus rationibus persuasivus et voluntatis suaviter allectivus vel exhortativus)“.
La bula titulada "Sublimis Deus" del Papa Paolo III, escrita en el año de 1537, se encuentra impregnada por esta tesis. El Santo Padre defiende ahí la libertad y la pertenencia de tierra de los indios, y esto de modo contrastante con la política colonial de las coronas española y portuguesa. Paolo III prohibe la esclavitud, confirma la capacidad de intelecto de los indios para comprender la fé cristiana y recomienda como método misionero "el invitar a los Indios a la fé en Cristo, a través del anuncio de la palabra de Dios y del ejemplo de una vida en santidad".
Precisamente debido al hecho de que el término "misión" se ha descartado precipitádamente del núcleo de la ciencia teológica, de que él ya fue objeto de una reflexión crítica en relación al Evangelio y debido a su relectura, existe la posibilidad y en mi opinión también la necesidad, de no renunciar al concepto en sí. La Historia de la Misión habla también, ciértamente sin negar los errores cometidos, de la fuerza restauradora del Evangelio, el cual es en sí contenido y punto de referencia de la misión cristiana.
La Historia de la Misión puede por ello remitir a la rica tradición histórica del anuncio del Evangelio y atestiguar a partir de ella, cómo es posible un encuentro verdadero entre la fé cristiana y las tradiciones culturales.
El reconocimiento de otras culturas y su aprecio en el marco de la actividad misionera se encuentra atestiguado en algunos casos bien logrados de la historia. El esfuerzo por comunicar el evangelio de manera entendible motivó, por ejemplo a Alfonso de Molina, a escribir una gramática del idioma azteca, del náhuatl, y ello antes de la primera gramática alemana (1573). El documento del episcopado alemán titulado "Allen Völkern sein Heil (a todas las naciones su salvación)", publicado en el año de 2004, subraya ese suceso. Otro ejemplo es el misionero francés Alejandro de Rhodes (1593-1660), quien escribió la gramática vietnamesa en el siglo XVII, la cual es utilizada aún en nuestro tiempo.
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Jorge Gallegos Sánchez (sanchez(at)iwm.sankt-georgen(dot)de)